¿Cómo se demuestra el cariño?
Está mucho mejor, todavía cojea, pero cuando está quieta, ya apoya la patita, y se sienta sobre el culo, no sobre el costado, como hacía los primeros días. ![]()
Hoy hace una semana que la atopelló un coche.
La golpeó con el lateral del guardabarros delantero, justo con la parte que está debajo del faro. Se oyó un golpe seco, Tina desapareció de mi vista y cuando pasó el coche, la ví, tirada a un lado. El coche no paró. No sé si no se dió cuenta o no quiso molestarse en parar por un perro. O tenía prisa por ir a trabajar (eran las 8 de la mañana).
Tiré todo lo que llevaba en las manos y corrí a cogerla. Ladraba y gemía. Estábamos al lado de mi coche, metí su cestita en el maletero y ella intentó subir, pero las patas de atrás no la sostuvieron y cayó de culo. La cogí con todo el cuidado que pude, teniendo en cuenta que estábamos las 2 muy nerviosas, y la puse en su cesta. La miré y toqué. No ví sangre. Sí algunas raspaduras (se las haría al arañarse contra el asfalto) y me fijé en que no movía una patita y le molestaba que se la tocara.
Cerré el maletero y recogí las bolsas del suelo.
Llevaba la comida de Tina, sus recipientes para el agua y la comida, su correa y la cesta porque se la iba a dejar a mis padres, y nosotros, al salir del trabajo, nos ibamos a ir de fin de semana. Mi comida (que iba en una bolsa transparente de Alcampo era un batiburrillo rosa (el yogurt se rompió del golpe y el taper y la fruta estaban bañados en yogurt de fresa)).
Lo guardé todo, la volví a mirar y la acaricié. Parecía más tranquila, pero estaba muy quieta y con las orejas gachas. El corazón le latía a mil. Me senté al volante. Intenté pensar. Llamé a mi madre.
- A Tina le ha golpeado un coche, pero no ha parado. Culpa mía por no tenerla atada. Quiero que me acompañes al veterinario. Quedamos en la oficina. Voy para allá.
- ¿Sabes que te podía haber denunciado el del coche por llevarla suelta? ¿Cómo está? Ahora voy.
Mi madre en vez de ir a hacer la compra al mercado, como hace todos los viernes por la mañana se fue hasta la oficina para acompañarme. Gracias.
Llamé al veterinario, saltó el contestador con el horario de atención al público. Estuve trabajando hasta las 10:30 y luego fuimos al veterinario.
La inyectó un anti-inflamatorio y un analgésico, el lado del golpe lo tenía un poco hinchado, y la patita le dolía pero no parecía que tuviera nada roto. Los daños internos no se sabrían hasta 24 o 72 h después. Prescripción: mucho reposo y llevarla al menor síntoma de alarma.
Mi madre me dijo que así no se quedaba con ella, que era mucha responsabilidad. Lo entendí perfectamente.
Volví al trabajo con Tina en el coche. Estaba más quieta de lo normal pero contenta de estar conmigo. Le encanta ir en coche.
Quito la bandeja y tiene todo el maletero para ella, aunque no se mueve de su cesta. En cuanto arranco se tumba y se duerme. Si paro por poblado, levanta el cogote y lo mira todo por el cristal trasero, dejando la huella de su hocico. Y si paro el motor, araña la puerta sabiendo que voy a abrirla.
Abrí el correo y recogí los albaranes del taller. Cuando tenía el trabajo organizado llamé a mi amor. Le conté lo que había pasado. Le dije que no le había querido llamar hasta que no estuviera todo solucionado porque no quería tenerle preocupado. Que mi madre así no se quedaba con Tina.
- Llamo a mis padres, les digo lo que ha pasado y que llevamos a Tina.
- No! No les pongas en un compromiso. Tina necesita reposo, y en el río, con tus sobrinos,... va a querer jugar y correr. Lo he estado pensando antes de llamarte. Creo que lo mejor es que cuando salgas de trabajar te vayas. Hasta el lunes por la noche no trabajas. Vuelves el lunes y te quitas el atasco del domingo. Y yo me quedo en casa estudiando inglés y cuidando a Tina.
- No, sólo no voy. Quiero ir contigo. Llevamos a Tina. Hablo con mis padres y te mando un mensaje.
- Por favor no les presiones. Te he dicho claramente lo que pienso. Te quiero.
- Yo también.
Casi 3 horas después llegó el mensaje. No vamos al pueblo. Uff, estaba claro que algo había pasado.
A las 17h, cuando llegué a casa, me lo encontré en la cama intentado dormir la siesta.
Había medio discutido con su madre porque le había contestado que la casa no estaba acondicionada para tener animales. Le dió mucha rabia porque él quería ir a toda costa.
-Nos llevamos a Tina y vamos a casa de un amigo o a una pensión. O vamos y venimos en el día.
Enfados y malos rollos, ¡justo lo que había tratado de evitar!. Pero les entiendo. Es su casa y ellos mandan. Le pedí que llamara a su madre y aclararan las cosas. Que si nó, llamaba yo para disculparme, aunque prefería no meterme... Estuvimos hablando. Sabía que él llevaba toda la semana deseando que llegara el viernes para irnos, pero no quería irse solo. Quedamos en que, si a la mañana siguiente, Tina estaba mejor, la dejábamos con mis padres. Llamó a su madre y se lo dijo.
Al día siguiente Tina estaba igual, pero no había empeorado. Él, deseando que nos fueramos. Cedí. Dejamos a Tina y nos fuimos, con la promesa de que si empeoraba volvíamos corriendo. Llamé los 2 días varias veces para preguntar. Mi madre tuvo que quitarla la pelota porque ella sola se ponía a jugar. El mensaje era: está contenta y con ganas de juego pero sigue cojeando.
Yo tuve que elegir entre estar con mi perrita, que no me pide nada, pero me necesita o hacer lo que mi novio quería, es decir, que fueramos juntos al pueblo y nos volvieramos el domingo después de cenar. El lunes yo madrugaba para entrar a trabajar y prefería volver después de comer, como hizo su hermano. Se lo dije, pero él pensó que yo podía ir durmiendo por la noche. El hecho fue que no dormí casi nada y llegué agotada porque había carabana. Supongo que él también cedió al no salir el viernes...
Realmente fue un fin de semana tranquilo.

cuartosinascensor dijo
Espero que tu perrita esté bien.
Yo también tengo una y me da panico que le pase algo.
Saludos
9 Agosto 2006 | 11:56 AM